Me encuentro en un camino de sombras, resultado de andar con la mirada perdida, observando los pájaros que danzaban a mí alrededor, deje de seguir![]()
la luz que me guiaba y ahora me encuentro perdido.
Conforme tomo conciencia de lo que me rodea, el silencio hace acto de presencia, engullendo todo signo de vida mientras que una densa niebla se arremolina a mis espaldas. De forma sutil…
y borrosa reconozco esbozos de proyectos pasados, de antiguas amistades y enemistades, sueños por cumplir; es increíble como una simple mirada puede abrir heridas cerradas con fuego.
Después de acribillarme a golpes emocionales en forma de dulces puñaladas me fijo en el insólito lugar que me rodea, intentando buscar el ‘quid’ de toda esta paranoia sentimental.
Vuelvo a la realidad
El escenario de mi paranoia se centra en una curva que recorro diariamente para ir a la facultad, aunque no puedo asegurarlo, pues la niebla no hace más que entorpecerme mi visión. Con el tiempo mis ojos se acostumbran a no ver el camino.
Camino
Se distinguen el tenue brillo de las farolas en algún lugar, la brisa nocturna y la humedad me impregnan diluyendo mi esencia mientras el tiempo y el espacio se pierden en la bruma que acecha a mí alrededor. Noto como el calor de una llama que debería estar apagada luce débil ante el frió de la noche. Aun hay esperanzas.
Los parpados luchan por mantenerse abiertos, cada parte de mi lleva su propia lucha, las piernas no pueden mantenerme y la cabeza no hace mas que darme vueltas
Se que puedo seguir adelante, que no quedare olvidado en esta niebla que intenta vencerme. Como un héroe en su último aliento me desplomo, intentando arrastrarme por el árido suelo que acompaña mi camino.
Entre la bruma comienzo a distinguir luces, se escuchan sonidos que reconfortan. Cuando levanto la mirada me encuentro ante la puerta de mi casa. Las últimas fuerzas me permiten llegar hasta mi habitación y caer rendido sobre la cama.
Lentamente comienzo a notar como el cansancio recorre cada poro de mi piel llamándome. Sin fuerzas para negarme acepto el descanso mientras, de fondo escucho el ruido de mi despertador. Es la hora de volver a la realidad
“Atrapado entre la vida y la muerte, entre el sueño y la vigilia lucho constantemente por recorrer un camino que hace años que olvide. Sin embargo creo tener la esperanza para, con el tiempo volver a dibujar líneas sobre el juego en el que he perdido la voz. “
Crónicas de un errante onírico






Y en cada paso, la promesa de otro… Que San Cristobal te acompañe.